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Historia y evolución del Diseño gráfico | Parte 3 | La Identificación Visual

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Historia y evolucion del Diseño grafico | Identificación visual
Historia y evolucion del Diseño grafico | Identificación visual

La identificación visual Mesopotámica:

Dos consecuencias naturales del incremento de la cultura aldeana fueron la tenencia de propiedades y la especialización de las profesiones o los oficios y las dos requerían identificación visual. Aparecieron las marcas para el ganado y las marcas de propiedad para poder establecer la pertenencia y para identificar al fabricante de cerámicas u otros oficios, por si surgían inconvenientes o por si una calidad superior alentaba a repetir la compra.

Los sellos cilíndricos mesopotámicos proporcionaron un método a prueba de falsificación para sellar documentos y demostrar su autenticidad. Estos pequeños cilindros que se utilizaron durante más de tres mil años llevaban imágenes y letras grabadas en su superficie. Cuando se hacían rodar por encima de una tablilla de arcilla húmeda, dejaban una impresión en relieve del diseño hueco, que se convertía en una “marca de fábrica” del propietario. Puesto que la imagen grabada en la piedra redonda aparecía en la tablilla como un diseño plano en relieve, repetirla o falsificarla resultaba casi imposible. Muchas de estas piedras tenían una perforación hueca a lo largo, para poder llevarlas en una cuerda en torno al cuello o la muñeca.

Los primeros sellos llevaban grabados dibujos sencillos de reyes, una fila de ganado o criatura místicas. Posteriormente fueron apareciendo imágenes más narrativas: por ejemplo, un dios presentaba a un hombre (probablemente el dueño del sello) a otro dios.

1.12. Sello cilíndrico hitita, sin fecha. Combinación de ornamentales decorativa con imágenes figurativas. Tiene una imagen lateral, para hacerlo rodar, y también una imagen en la base, para estampar. Permite la reproducción de imágenes. El sello cilíndrico se puede considerar un precursor  de la impresión.

Los jeroglíficos egipcios:

Cuando el rey Menes unificó el territorio de Egipto y creo la dinastía, en torno al 3100 a. de C., habían llegado a Egipto varios inventos sumerios, como el sello cilíndrico, los diseños arquitectónicos en ladrillo, los motivos decorativos y los fundamentos de la escritura. A diferencias de los sumerios, que desarrollaron su escritura pictográfica hacia la escritura cuneiforme abstracta, los egipcios conservaron su sistema de escribir mediante dibujos, llamados jeroglíficos en griego, “talla sagrada.”

Los papiros y la escritura:

La evolución del papiro, un soporte semejante al papel para los manuscritos, supuso un paso importante en las comunicaciones visuales. En la antigüedad, el Cypene, papyrus crecía a lo largo del Nilo. Los egipcios utilizaban mucho esta planta, cuyos tallos alcanzaban los cuatro metros y medio por encima del agua. Las flores del papiro se utilizaban para hacer guimaldas en los templos, las raíces, como combustible y para fabricar utensilios, y los tallos servían como materia prima para hacer velas, telas, cuerdas, sandalias y, sobre todo, papiro.

En su historia natural, el historiador romano Plinio el Viejo (2329 d. de C.) relata cómo se fabricaba el papiro: “se pelaba la corteza; la médula se cortaba en tiras longitudinales, que se extendían una al lado de la otra; a continuación se colocaba una segunda capa de tiras encima de la primera, perpendicular a la anterior. Las dos capas se ponían en remojo en el Nilo y a continuación se prensaban o se martillaban hasta formar una sola lámina; aparentemente, la savia glutinosa del tallo del papiro actuaba como adhesivo. Después de secarlas al sol, las hojas se alisaban con un lustrador de marfil o de piedra. Si aparecían defectos, como gotas, manchas o zonas mullidas, se despegaba la lámina defectuosa y se rehacía.

Las hojas de papiro más altas median 49 centímetros y se solían pegar y enrollar hasta veinte hojas, con el recto hacia adentro.

Las letras Jeroglíficas

Como en Sumer, el conocimiento suponía poder y los escribas llegaron a tener bastante autoridad en la sociedad egipcia. Hacían falta muchos años para aprender a leer y a escribir aquella lengua tan compleja y la profesión de escriba era muy respetada y acarreaba numerosos privilegios, de los cuales no era el menor la exención de impuestos.

La paleta de madera que llevaba el escriba era una característica que identificaba al portador como alguien capaz de leer y escribir. Mide 32.5 centímetro de largo.

En un extremo tiene como mínimo dos depresiones, para contener pastillas de tinta negra, roja y a veces de otros colores. Con una solución de goma como aglutinante, se usaba carbón para hacer tinta negra y ocre rojo molido para hacer color rojo; después se secaban en forma de pastilla similares a las de las acuarelas actúales y, para devolver la tinta al estado líquido y poder escribir, se frotaba la pastilla con un pincel húmedo.

Las letras jeroglíficas manuscritas para libros evoluciono a partir de la forma monumental: los escribas fueron simplificando los jeroglíficos de las inscripciones, que pasaron de ser imágenes construidas meticulosamente a gestos trazados con rapidez.

En el 1500 a. de C. los sacerdotes habían desarrollado para los escritos religiosos una letra hierática (del griego, “Sacerdotal”) rápida, que era una simplificación de los trazos de la letra jeroglífica. La única diferencia entre la letra hierática primitiva y los jeroglíficos se debía a que el uso de una pluma de junco, en lugar de un pincel en punta, producía caracteres más abstractos con una calidad escueta y desmañada. Una letra aún más abstracta, llamada “demótica” (del griego “popular”), se comenzó a usar de forma secular para escritos comerciales y jurídicos en torno al 400 a. de C.

Los primeros manuscritos ilustrados:

Los egipcios fueron el primer pueblo que produjo manuscritos ilustrados, en los que se combinan palabras e imágenes para transmitir información. Como consecuencia de su preocupación por la muerte y de su firme creencia en la otra vida, los egipcios desarrollaron una mitología compleja acerca del viaje a la después de la muerte. Mediante mitos y leyendas ingeniosos se explicaba y se hacía frente a lo inexplicable. Un juicio final permitiría en última instancia al difunto disfrutar de la compañía de los dioses o sufrir de la condenación eterna. Se encargaba a escribas y artistas la confección de papiros funerarios, llamados los “capítulos para salir al día”. En el siglo XIX, un estudio les dio el nombre de “libros de los Muertos”, que es el que se usa en general hoy día.

El libro de los Muertos

El Libro de los Muertos supuso una tercera fase de evolución de los textos funerarios. A partir de la pirámide de Unis (ca. 2345 a. de C.), los muros y los corredores de las pirámides se cubrieron con escritura jeroglífica, que incluían mitos, himnos y plegarias relacionado con la vida divina del faraón en el más allá. Siguieron a esta práctica los textos de los sarcófagos. Todas las superficies del ataúd de madera y/o del sarcófago de piedra estaban cubiertas por escritos y a menudo ilustradas con imágenes de las posesiones para usarlas en la otra vida;

Los papiros egipcios

Los papiros egipcios fueron evolucionando hasta alcanzar un diseño homogéneo. En la parte superior e inferior del manuscrito había una o dos franjas horizontales, por lo general coloreadas. Se escribía de derecha a izquierda en columnas verticales de escrituras separadas por líneas trazadas con reglas. A menudo se ponían imágenes en la franja horizontal inferior y las columnas de textos colgaban de la franja horizontal superior. Con frecuencia había un registro horizontal, a modo de friso, a lo largo de la parte superior de la hoja. A veces se dividía la hoja en zonas rectangulares para separar el texto de las imágenes. La integración funcional del texto y la imagen resultaba agradable, desde el punto de vista estético.

En las primeras versiones del Libro de los Muertos, el escriba diseñaba el manuscrito. Si tenía que ser ilustrado, se dejaban zonas en blanco para que el artista las llenara lo mejor que pudiera. Poco a poco, las viñetas fueron adquiriendo mayor importancia y llegaron a dominar el diseño.

Para las ilustraciones de los manuscritos se trazaban los contornos con líneas en tinta negra o castaña, azules, verdes y en ocasiones amarrillos. Es posible que el amplio uso de colores luminosos como el azul y el verde fuera una reacción al azul intenso del Nilo y al verde exuberante del follaje de sus orillas.

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